lunes, 3 de agosto de 2009

Los sonidos tiñen el aire


La morsa está agazapada. Apoya su oído contra las muros de la ciudad, para escuchar lo que
está pasando del otro lado. Los sonidos tiñen el aire, se unen, se encuentran en la confluencia
de mágicas coordenadas. Surge la música. Varias almas han acompañado este viaje, pulsando
las graves notas que dan firmeza y sentido a la fórmula secreta. Hoy está Diego, conectando
con los tres viejos ermitaños de siempre, acompañando y enriqueciendo la magia como si
hubiera nacido en ella, como si hubiera nacido de ella. Las canciones se están inventando a sí
mismas. En pocos días, todo el proceso se convertirá en un nuevo disco, una estrella más en la
galaxia de sonidos que existe en el universo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ya somos el olvido que seremos



Este soneto se le atribuye a Borges, en un supuesto descubrimiento reciente de su existencia. No sé si será o no así, pero si no lo es, sabe captar con total sabiduría dos de los tópicos borgianos más importantes, con una precisión formal digna del gran Jorge Luis: el tiempo y el olvido.



Ya somos el olvido que seremos.


El polvo elemental que nos ignora


y que fue el rojo Adán y que es ahora


todos los hombres y que no veremos.



Ya somos en la tumba las dos fechas


del principio y del término, la caja,


la obscena corrupción y la mortaja,


los ritos de la muerte y las endechas.



No soy el insensato que se aferra


al mágico sonido de su nombre;


pienso con esperanza en aquel hombre



que no sabrá que fui sobre la tierra.


Bajo el indiferente azul del cielo


esta meditación es un consuelo.



viernes, 29 de mayo de 2009

Suena el melotrón del alma


Cómo decirlo todo
decir algo
dibujando palabras
flores en mis manos
nubes en mis ojos
ecos de mis pasos

Cómo soltar del alma
las palomas que me diste
la sonrisa dibujada
en mi espejo
tu reflejo

Cuántas letras asustadas
acechadas
por mi empeño
para dar luz a tus ojos

esos ojos
que miran de frente la tormenta

Te debo mucho más
que algunos versos torpes
apretados en renglones
tristes retazos de mí

Te debo eso, la alegría
de saber que no estoy solo
de creer en este sueño
de poder decir nosotros

Eso, eso otro
cada curva en el camino
cada pájaro en su nido
cada nuevo desafío

Y seguiré viviendo así
con tu sonrisa en la mochila
día y noche
y noche y día
gritando al viento que sí

que nada ha sido en vano
que vamos juntos de la mano
que somos todo
que somos algo
que somos
eso
que somos

jueves, 28 de mayo de 2009

La poeta escondida


Ayer de noche fuimos a tocar y a conversar a la Radio comunitaria El Puente, de La Teja. Nos encontramos con un grupo humano increíble, energía positiva y ganas de hacer cosas. También estaba una comisión pensando, opinando, planificando, generando. Contagiaban fuerza. Después de la entrevista, una señora muy simpática se me acercó, y fue presentada como "la poeta de la Teja". Inmediatamente, y sin mediar más conversación, se puso a recitar y cantar todas sus letras ante alguien que conocía por primera vez. Más allá de algunos lugares comunes, la poesía de esa mujer transmitía afecto, amor por la vida y ganas de comunicar. Pensé en la cantidad de poetas que andan por ahí y que se los traga el silencio. Para los músicos de la Teja, búsquenla, está cerca del Tejano y de la Radio por las noches.


lunes, 25 de mayo de 2009

Arcoiris santo


La polifónica caravana está en la calle. La gente sale a saludarla, las niñas se entusiasman con los uniformes, los señores se acarician el bigote, los pequeños se persiguen entre la multitud. Es poco probable que alguien se detenga en medio de la jornada, a tomarse la cabeza entre las manos y gritar: deténganse! Algo anda mal aquí!
Nada está mal, porque nadie cuestiona nada en el nowhere land. Sin embargo, hay cosas que no terminan de acomodarse en el discurso vacío. Alguien se da cuenta siempre, y en el curioso laberinto se encuentra el Aedo, que pasa cantando antiguas gestas, con Novalis, que ha encontrado la flor azul, y se la muestra a don Jorge Luis, o al Darno. La morsa está en un rincón.
Los colores se confunden, y la muchedumbre busca esperanzada un nuevo sol de mentira, para que les dé calor falso, y así creer que están a salvo. Sin embargo, en el fondo de sus corazones, la sospecha está agazapada, y se hace notar como una mancha de café en el blanco mantel. No todo es tan cierto. En el fondo la mentira se conoce. Aunque sea difícil el camino, es preferible buscar la emoción perdurable, la utopía de que somos hermanos, la verdad de que hay un lugar para nosotros, la certeza de la unidad.
No todo es tan malo. There is a light that never goes out.
La morsa espera.